Durante la emergencia sanitaria me mantuve alejada del blog. No quería que esa sensación rara se filtrara hasta aquí, después de todo ya era un tema muy manoseado, y la verdad es que también me estaba evadiendo de una realidad que primero me alarmó y después me saturó.
Pero bueno, es innegable el impacto que esos días tan extraños tuvieron -y aún tienen- en la vida de la ciudad y de todos nosotros, y para ser sincera es un tema del que quisiera olvidarme, pero de alguna forma lo traigo atorado y por ahi me dijo un pajarito que postear al respecto podía ser una buena catarsis.
Supongo que a muchos chilangos les pasó lo mismo que a mi. El primer fin de semana yo estaba muy sorprendida de que algo así estuviera pasando, pero por un lado pensé que duraría 2 o 3 días y por el otro, tenía la boda de Gaby y Leo, a la que por supuesto no podía faltar. Eso, además de que, aquí muy confidencialmente, he de confesarles que yo tiendo a magnificar este tipo de sucesos, en aras de hacer la vida más interesante. Hubo un momento en el que si pensé "Que chingón, estamos viviendo algo super acá, como en I am legend". Fue el pretexto perfecto para hacerme protagonista de mi propia película de supermegadesastre. Y bueno, las noticias y la paranoia de todos me ayudaron a crear el ambiente apocalíptico que mi fantasía requería.
El momento cumbre de mi neurosis fue cuando tembló. En ese momento me hice parte de la psicosis colectiva, estaba en la oficina y pensaba "Que chingados estoy haciendo aquí? Ya me quiero ir a mi casa". En efecto, pude huir a mi casa y a partir de entonces vino la negación. Como que me cayó el veinte de que más allá de mi chaqueta mental, la gente tenía miedo. Y eso ya no estuvo chido.
Los días siguientes los pasé trabajando en mi casa, y de repente iba a visitar a mi suegrita, pero eran viajes de 5 cuadras de una casa a la otra, no más. Llegó un momento en el que decidí dejar de ver las noticias, la alarma ya me había cansado. Y así perdí la noción de lo que estaba pasando, se respiraba un ambiente surrealista, la gente seguía con miedo, los cubrebocas estaban en todos lados y yo pasaba mis "vacaciones" muy a gusto porque por fin se cumplía mi deseo de no estar encerrada en la oficina en los días bonitos. Me evadí.
Y creo que no fui la única. Creo que durante esos días no solo las actividades, sino la vida de todas las personas se paró. Como que entramos en una especie de burbuja que nos aisló de todo. Incluso el tiempo, en esos días parecía no pasar.
Poco a poco, conforme las cosas iban regresando a la normalidad, yo también fui despertando de mi estado hipnótico. Y entonces me sentí estúpida. MUY estúpida. Una vez superada la crisis, pude ver las cosas en su justa dimensión, y fue entonces que capté que mi vida y la de toda la ciudad, se habían interrumpido por una gripe.
No critico para nada las medidas que se tomaron para frenar la epidemia, pero si creo que la paranoia se pudo haber evitado. O a lo mejor no. A lo mejor somos hijos de la mala vida y nadie habría hecho caso de no existir este miedo generalizado. A lo mejor este es un wake up call que alguien nos manda, un "Despierten, pendejos!" para finalmente hacer algo para salir de la mierda.
2 comentarios:
Creo que el principal problema es que se cayó en la paranoia y ahí deja de estar chido eso de "I am Legend" (creo quen no fuiste la unica que lo pensó)
Me gustó el post... aunque... pos el bicho no se pasaba por mail jajaja ntc
Saludos
Jajajaja tienes toda la razón, pero ya ves que todo el mundo se aisló hasta de su perro.
Anyway, me da mucho gusto que te haya gustado el post, y ya sabes, esta es tu casa =)
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