31 julio 2012

Make a wish Harry



Desafortunadamente no puedo decir que crecí con Harry Potter. De hecho lo conocí ya grandecita, y debo admitir, al principio muy en contra de mi voluntad. Pero desde el momento en que el wizarding world se reveló en la pantalla, fui potterizada.

Aquella tarde de diciembre de 2001 me convirtió en una devota y entusiasta fan de la saga, pero ahorita estoy en un Potter-rush disparado por el hecho de que hace 2 semanas, recibí mi (no, desafortunadamente la carta de Hogwarts nunca llegó)... cofre con los 7 libros en hardcover. Si, apenas.

Cuando me enteré que la película estaba basada en el primero de una serie de libros, que iban en el 4º y que eventualmente serían 7, tuve el impulso de correr a comprarlos en ese mismo instante. Pero como generalmente el libro es mejor que su adaptación al cine y yo estaba disfrutando las pelis como si tuviera 5 años, me juré a mi misma esperar hasta que la última parte llegara a la pantalla. And so I did.

Ahora, estoy curando mi depresión post-Potter con la lectura compulsiva de ese pequeño tesoro que son mis libros nuevos, y el motivo de este post, es hacer un pequeñísimo homenaje a esta serie que ha traído tantas emociones a mi vida, así como a la de muchos otros.

Supongo que esto se debe, como dice don Jason Isaacs (aka Lucius Malfoy) a que "we all would like to be taken apart, and told we're on the special path". Ir a Hogwarts. Hacer magia. Aprender de la créme de la créme del mundo mágico, en un castillo medieval escondido en Escocia. Dejar atrás este mundo gris, sin chiste, muggle, y meterte en la piel de uno de los más grandes magos de todos los tiempos, que al principio es un niñito no muy diferente a como eras tú a los 11 años. Just Harry.

Y poco a poco, ser testigo de como ese "just Harry" va perdiendo la inocencia y a punta de madrazos, va madurando hasta ser capaz de enfrentar al mago que le quitó todo, y que una vez más, amenaza con destruir todo lo que ama en la vida. 

A través de Harry y de sus años en Hogwarts, de los partidos de Quidditch y sus duelos con Voldemort, de Hermione, Ron y todos los personajes, podemos recrear en nuestras mentes cosas tan cotidianas (que no por ello menos afortunadas) como la verdadera amistad, -"I've got something worth fighting for"- podemos regresar el tiempo y recordar lo maravilloso que es ir a la escuela, y al mismo tiempo, podemos formar parte de esa increíble fantasía que es el mundo mágico.

Ese mundo mágico que a veces pareciera tan real, tan tangible. Porque según la historia, está aquí, en el mundo real, en el tiempo real. No es un universo paralelo como la Tierra Media, ni pasa en una galaxia muy muy lejana quien sabe a cuantos años del presente. La Batalla de Hogwarts tiene una fecha, y la escuela está escondida en algún lugar del Reino Unido.

Harry James Potter nació el 31 de julio de 1980. Hoy hace 32 años, 2 meses antes que yo. Así que aunque técnicamente no crecí con Harry Potter y evidentemente nunca recibí mi carta de Hogwarts, in a way SI crecí con él, porque tenemos la misma edad. And deep within my heart, I do believe in magic. Tal vez no como la que describe J.K. Rowling, pero de algún modo, sé que está ahi.

Make a wish Nandush.




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