En esa época yo oía puro pop: Britney, N'Sync, BSB (que aceptémoslo, tenían lo suyo)...y muchas mamadas en español que ya ni siquiera recuerdo.
Me gustaban los niños bonitos pero sin chiste. Me alejé de mis amigos. No festejaba mis cumpleaños. Me daba unos agarrones horribles con mis papás.
Sería muy fácil negar mi responsabilidad y apelar a lo obvio: Que todo se lo debo a mi ex. Pero no, Amigos Imaginarios. Nadie me amarró ni me obligó a regalarle mi corazón a la persona más nefasta que he conocido en la vida. Por supuesto, en esos entonces, yo lo veía como el príncipe Felipe (el de la Bella Durmiente) acabando de matar al dragón y listo para despertar a su princesa. Ajá.
Pero el punto de este post no es quejarme, mentar madres o flotar en los inmensos lagos del arrepentimiento. Eso ya lo hice, over and over, durante mucho tiempo.
Este post es una celebración. Del maravilloso momento en que abrí los ojos, que tuve los huevos de decir "hasta aquí" y recuperar lo que había perdido hacía ya 6 años. Una celebración de mi misma, de lo que realmente soy y de mi libertad.
Uórales! Me puse más introspectiva de lo que esperaba, porque saben, el origen de mi reflexión de hoy es una cosa bien... metalera.
Todo empezó cuando en la mañana estuve blipeando a Dimmu Borgir, una banda noruega de blackmetal, que mi adorado novio tuvo la amabilidad de presentarme. Para ser más exactos, el principio fue este video:
Amo la intro toda majestuosa, quedaría perfecta como fondo de una batalla contra los ejércitos de Sauron. Pero bueno, muy acertadamente (y por la letra de la canción) el video se centra en las atrocidades cometidas por la Iglesia Católica "en nombre de Dios" -y digo yo, cuando dijo Dios que necesitaba sangre?-, y en el dominio basado en la ignorancia que durante siglos ha ejercido, pisoteando culturas y tradiciones (como los Aztecas comprenderán).
Y bueno, no me tomó mucho tiempo hacer el paralelismo entre estos sucesos y las atrocidades cometidas por mi misma (y por supuesto en mi contra) en nombre del "amor". O algo así.
Como les decía al principio, ya dejé de lacerarme, I've had enough of that. Más bien, en lugar de irme por el lado negativo y pensar en lo jodido de la situación, prefiero retomar el coro que el bajista interpreta con su majestuosa y celestial voz:
Reconcile not with the fear of the snake
But embrace it as your own
Inject its venom into your veins
And replant the seed that gives growth
Básicamente funciona como la homeopatía: Haces las paces con lo que te atormenta y te lo inyectas, así lo puedes entender y arrancar de raíz. Solo así es posible comenzar de nuevo.
Y bueno, no ha sido fácil, pero después de muchas quejas, mentadas y arrepentimientos, he podido, poco a poquito, extraer el veneno que traía adentro.
Ahora escucho mucho rock, indie, elektro, metal, pop (pero del bueno, no del light), estoy recuperando amistades perdidas, cultivando muchas nuevas, celebrando no solo los cumpleaños sino cada día que pasa, y empezando proyectos que me moría por hacer pero ni siquiera intentaba porque me paralizaba el miedo.
Ya nadie me dice que Muse es "música hippie" (WTF???) ni que Linkin Park "suena muy maldito" (again, WTF???)
Soy más yo. No tengo que tratar de encajar en algo que no soy, y que ni siquiera quiero ser.
Ya no le encuentro tanto appeal a los niños bonitos sin chiste como Orlando Bloom, y en su lugar me atraen más los weyes interesantes, con onda, como Colin Farrell o el vocalista de AFI (que btw están re guapos).
Ya no ando con tipos relativamente lindos con cero chiste. Alex, mi novio, es super guapo, interesante y con toda la onda del mundo.
Ahora puedo decir, con orgullo, que mis Dark Ages se acabaron y empezó mi Renacimiento. La historia siempre se repite.

















